Atún rojo entre dos mares


Mayo, Junio, Julio son meses de atún rojo, de atún de almadraba en la provinica de Cádiz y de Huelva. Así que, hay que aprovechar algún fin de semana para acercarse a Barbate, a Conil de la Frontera, a Ayamonte, a Isla Cristina para probar este manjar que nos ofrece el mar y que encontramos en los mercados y en los restaurantes de Huelva, de Cádiz y de sus pueblos costeros.

La pesca del atún rojo en el Estrecho de Gibraltar se hace mediante el sistema de almadraba, un arte de pesca milenario y artesanal, del que existen testimonios escritos desde la época romana, pero que algunos vestigios sitúan con anterioridad. Un arte de pesca, al parecer, respetuosa con una estricta normativa internacional que intenta garantizar la supervivencia de una especie con una seria amenaza de extinción.

He visitado Zahara de los Atunes coincidiendo con la celebración de la V Ruta del Atún, una oportunidad para atraer visitantes al pueblo y a los alrededores hacía los muchos restaurantes, hoteles y apartamentos que tiene esta localidad que no llega a los 2.000 habitantes, salvo en la época estival cuando la población roza los 40.000.

Participaban 36 restaurantes en la ruta, cada uno de ellos presentaba a concurso una tapa cuyo ingrediente principal es el atún rojo, pescado a escasos metros (millas, mejor) de la costa. “Justo enfrente de mi casa hay una almadraba” me comentaba María, nuestra anfitriona, señalando apenas tres o cuatro barcos que veíamos con facilidad desde la playa.

El mar estaba precioso, azúl claro y azúl oscuro. Y la playa, de finisima arena, estaba desierta porque el tiempo no acompañaba. Mucho viento, ¡qué raro!, estamos en Cádiz. Y frío, con la amenaza constante de la lluvía que, sin embargo, no se presentó. Olas espumosas rompían con fuerza al llegar a la playa.

Zahara de los Atunes

Zahara de los Atunes. Playa

Sobrepasados en las previsiones de afluencia turística, Zahara bullía de personas portadoras de su pasaporte para que les sellaran en cada bar a medida que iban degustando las tapas, pequeñas obras maestras de la gastronomía. Probamos “Premonición” en el Restaurante “La Botica”, pequeña hamburguesa de atún, acompañada de pan crujiente, salsa y finas lonchas de calabacín y berenjena a la plancha.

Después buscamos un restaurante más tranquilo para comer, a pie de playa sin el jaleo de los participantes en la ruta. Allí pudimos comer la barriga de atún. “Está congelado, porque nosotros no podemos servir nada sin congelarlo previamente, pero es de temporada” nos comentan en el restaurante. Y completamos nuestra comida con pescado frito, buenísimo y ensalada. Todo acompañado con vino blanco de la tierra, como la ocasión indicaba.

Para culminar el día, después de un café, un paseo por la playa. En el horizonte, más allá de estos dos mares, Atlántico y Mediterráneo, uniéndose frente a mis ojos, la costa de África.

2 Respuestas a “Atún rojo entre dos mares

  1. Sin duda es una tierra mágica. Una suerte vivir por aquí.
    Un saludo,

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  2. Me pilla un poco lejos parar ir a por el atún,tendre que esperar para comprarlo en el super, je, je.

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