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Galletas de café

Lo más divertido de hacer galletas en casa es que puedes jugar con los sabores, probando con los que más te gusten y cambiando cada vez que las haces. Por otra parte, la principal dificultad es darles forma y conseguir que la mantengan durante el horneado, hay que trabajar con masas muy frías y después con el horno bien caliente. Como la experiencia enseña, en esta ocasión me han resultado bastante más fáciles de hacer que las deliciosas galletas de zanahoria que hice siguiendo las indicaciones de La Receta de la Felicidad.

Los sabores elegidos en esta ocasión han sido el café y el amaretto. La textura se encuentra a medio camino entre la pasta y el bizcocho, ya que la masa lleva huevo.

Galletas de café

Galletas de café

 
Ingredientes:

– 2 tazas de harina (unos 290 gr.)
– 1 taza de azúcar (unos 200 gr.)
– 220 gr. de mantequilla
– 1 huevo
– 1 sobre de café soluble (2 gr.)
– 1 cucharada de amaretto
– 1 cucharadita de levadura
– 1 cucharadita de sal
– Azúcar para rebozar

Modo de preparación:

Todo el proceso de elaboración de la masa lo he hecho con el robot de cocina aunque también puede batirse a mano.

1. Comenzamos mezclando la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar, añadimos el sobre de café y el amaretto.
2. A continuación, añadimos el huevo. Mezclamos bien e incorporamos la levadura y la sal.
3. Poco a poco, vamos añadiendo la harina y amasamos hasta tener una masa uniforme.
4. Forramos una bandeja de horno con papel para hornear. En un bol, colocamos azúcar. Con la ayuda de dos cucharillas de café, vamos formando bolas con la masa, de 1,5 cm. de diámetro, las rebozamos por el azúcar y las colocamos sobre la bandeja de horno. Aplanamos las bolas dándoles un golpe seco con el culo de un vaso. LLevamos al frigorífico y dejamos enfriar dos horas. Con las cantidades indicadas, me salieron galletas para dos bandejas de horno.
5. Precalentamos el horno a 220ºC e introducimos las galletas durante 8-10 minutos.
6. Cuando las galletas estén cocidas, las sacamos del horno y las dejamos reposar unos 10 minutos, si las movemos antes es muy posible que se rompan. Después las trasladamos a una rejilla para que se terminen de enfriar. Una vez frías, hay que guardarlas en un recipiente hermético para que se conserven bien.

Compota de manzana con queso y pasas

El postre de hoy es un plato improvisado, necesita poco tiempo de preparación y resultó estar buenísimo. Es ligero, ideal para coronar una comida contundente, de esas que nos apetecen cuando el tiempo está más fresco. Después, cuando me puse a mirar las fotos pensé: Además, fíjate que colores más otoñales. Definitivamente, este es el postre de la temporada: una compota de manzana pero, eso si, convenientemente aliñada.


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Tiramisú

Después de probar un maravilloso tiramisú casero hecho por la hermana de Pilar, la reacción fue inmediata: me tienes que dar la receta. Esto ocurrió hace bastantes años y aún conservo la receta manuscrita donde estaban los secretos de su tiramisú.

 A partir de aquí el tiramisú se convirtió en uno de mis postres de cabecera. La experiencia me ha permitido mejorar la técnica y las opiniones de los demás han perfilado un tiramisú con algunas variaciones respecto al de la receta original.

 El cambio más importante que he realizado es la eliminación de la nata, esto lo ha hecho un postre más ligero, nada pesado, ideal para terminar cualquier comida. Este es mi tiramisú:

 Ingredientes:

 –         Un paquete de bizcochos de soletilla.

–         Una tarrina de queso mascarpone.

–         2 yemas.

–         2 claras a punto de nieve.

–         6 cucharadas de azúcar moreno.

–         1 sobre de café soluble.

–         1 taza de café

–         Amareto

–         Cacao

–         Canela en polvo

–         Chocolate para rallar

 Elaboración:

 Mezclar con la batidora el queso, las yemas, el azúcar y el sobre de café. Posteriormente añadir las claras a punto de nieve y mezclar con una cuchara realizando movimientos envolventes para evitar que la mezcla pierda su consistencia y se vuelva líquida. 

 Los bizcochos se van mojando en una mezcla de café y amareto (la proporción de la mezcla es al gusto. A mi me gusta ser generosa y a la taza de café le añado un buen chorro de amareto) y se van colocando en una fuente. Hay que procurar que los bizcochos no queden ni muy mojados ni secos.

 La capa de bizcochos se cubre con una capa de la mezcla realizada con anterioridad. A continuación, espolvoreamos cacao, canela y chocolate rallado con generosidad.

 Repetimos las mismas operaciones: colocamos una segunda capa de bizcochos, de la mezcla del queso y del cacao, canela y chocolate rallado. Por ser esta la última capa, rallar chocolate en abundancia para a modo de cobertura.

 Guardar en el frigorífico al menos tres horas. Servir muy frío.