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Desayunando crêpes con miel

Crêpes con miel

Crêpes con miel

Número de personas: Para 2 personas

Ingredientes:

– 1 huevo
– 250 ml. de leche
– 100 gr. de harina
– 15 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
– Una pizca de sal

Además necesitamos:
– Un poco de mantequilla para engrasar la sartén
– Miel para acompañar a las crêpes

Modo de preparación:

1. En un bol, mezclamos y batimos todos los ingredientes. Lo dejamos en reposo durante una hora en el frigorífico.
2. Engrasamos una sartén con un poco de mantequilla, muy poca. Lo ideal es untar la superficie de la sartén con el propio bloque de mantequilla. Calentamos.
3. Vertemos, con la ayuda de un cazo de apartar, un poco de la masa, en la sartén. Las crêpes son muy finas, la cantidad de masa tiene que ser pequeña. Cocinamos a fuego medio y cuando notes unas pequeñas burbujas en la superficie está lista para darles la vuelta.
4. Continuamos haciendo las crêpes hasta que se acaba la masa. A medida que vamos haciéndolas, las colocamos unas encima de las otras y así se mantendrán calientes.
5. Para acompañarlas, he preparado un agua-miel, diluyendo 50 gr. de miel en 50 gr. de agua. Los calentamos en un cazo para favorecer la disolución. La servimos en una jarrita y la añadimos a las crêpes a medida que las consumamos.

Algunas curiosidades:

– La primera crêpes suele salir más fea que las siguientes, pero está igual de buena. Esto es debido a una desigual distribución de la grasa en la sartén, esta primera crêpes contribuye a una homogeneización y el resto salen más bonitas.

– Existe una sartén especial para hacer crêpes, llamada crepera. Es perfectamente plana y con los bordes más bajos que las habituales. En ella, las crêpes se hacen al mismo tiempo por todas partes y es más fácil darles la vuelta.

– La masa de las crêpes, al igual que otras masas batidas se deja reposar durante una hora para conseguir una perfecta hidratación de todas las partículas de harina. Tras el reposo la masa es más densa, si queremos aligerarla podemos añadirle un poco más de líquido.

Chapata

Después de leer un montón de recetas de pan y poder ver lo maravilloso que quedan, hemos encontrado tiempo para decidirnos y dar el paso: Hemos hecho pan.

La receta que hemos elegido es de pan de chapata. Nos pareció fácil dentro de las distintas posibilidades y por tanto una buena idea para empezar. El resultado nos ha parecido bastante bueno, aunque se intentará mejorar.

Hacer pan es toda una experiencia para los sentidos: para el tacto cuando estás amasando; para el olfato cuando llegan los gases de la fermentación, cuando se está cociendo, cuando sale del horno recién hecho; para la vista cuando está creciendo la masa, cuando sale dorado del horno, cuando contemplas la miga esponjosa; y para el gusto cuando aprecias los sabores y la diferencia de textura entre la corteza crujiente y la miga blandita.

Número de personas: Para unas 8 chapatas individuales

Ingredientes:

Para el prefermento:

  • 1/8 de cucharadita de levadura seca.
  • 7 cucharadas de agua tibia
  • 150 gramos de harina de fuerza blanca

Para elaborar el pan

  • ½ cucharadita de levadura seca
  • 2 cucharadas de leche tibia
  • 150 ml de agua tibia
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 275 gramos de harina de fuerza blanca
  • 1 cucharadita de sal

Preparación del prefermento: Mezclamos la levadura con 2 cucharadas de agua tibia. Mezclamos y dejamos reposar durante 5 minutos. Añadimos el resto del agua y la harina y mezclamos durante 5 minutos. Colocamos la mezcla en un cuenco y cubrimos con papel film transparente, dejándola reposar a temperatura ambiente durante 24 horas.

Realización del pan: Mezclamos la levadura con la leche tibia. Dejamos reposar durante 5 minutos. En un cuenco, incorporamos la masa del prefermento, la mezcla de leche y levadura, el agua tibia, la sal, el aceite y la harina. Amasamos durante 10 minutos hastas obtener una masa ligera y uniforme. Colocamos la masa en un cuenco untado con aceite, cubrimos con papel film transparente y dejamos reposar a temperatura ambiente durante dos horas, hasta que doble su tamaño.

Transcurrido este tiempo, damos a la masa una forma alargada y estrecha y la dividimos en 8 partes.

Forramos la bandeja de horno con papel de horno antiadherente y colocamos cada uno de los trozos. Espolvoreamos con harina y cubrimos con paños de cocina húmedos. Dejamos reposar durante 2 horas más.

Precalentamos el horno a 220ºC y cocemos los panes durante 20 minutos aproximadamente. Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Presentación del plato: Ya que tenemos pan recién hecho en nuestra mesa lo mejor es convertirlo en el protagonista de nuestro almuerzo. En una bandeja, servimos varias rebanadas con aceite de oliva, sal y pimienta. El resto de chapatas las colocamos en una panera para que cada comensal pueda ir tomando la suya.

Torrijas a los dos chocolates

En estos días la primavera se ha apoderado de la ciudad y Sevilla se dispone a vivir plenamente su dualidad. Ya huele a incienso y a azahar en las calles, nos vestimos de nazarenos y de faralaes, suenan las marchas procesionales de las bandas de tambores y trompetas mezcladas con sevillanas.

La primavera ha traído también la lluvia, que este año ha sido tan escasa, y con ella la incertidumbre. ¿Podrán salir las cofradías? ¿Volverán los nazarenos a casa sin haber disfrutado de uno de los días más esperados? Hoy es Domingo de Ramos y la mañana ya ha dejado sus primeras gotas de lluvia.

Con el cambio de estación y asociado a las celebraciones de estos días la cocina va girando hacía platos más suaves menos contundentes y los guisos van dejando su lugar a salteados, revueltos y ensaladas, las carnes ceden su lugar a los pescados y los dulces se convierten en protagonistas.

Sin duda, el dulce por excelencia es la torrija en sus múltiples versiones, dependiendo del lugar y de la tradición familiar. Nosotros las hacemos de leche, aunque cuando las compramos o nos las regalan son de vino, las más comunes en Sevilla.

Intentando probar nuevos sabores, hemos hecho las torrijas con chocolate, pero no es este el ingrediente protagonista, sino uno más de los sabores de este postre.

Número de personas: Para 4 personas, aunque esto depende de cuantas se coma cada uno.

Ingredientes:

Para las torrijas

– Un paquete de pan de molde para torrijas, suele ser mucho más denso que el normal

– 400 ml. de leche

– 2 huevos

– 2 ramas de canela

– canela en polvo

– 200 gramos de miel

– Aceite de girasol para freír

Para la salsa de chocolate:

– 100 gr. de chocolate negro

– 100 gr. de chocolate blanco

Preparación de la torrija:

– Ponemos a hervir la leche con las ramas de canela durante unos cinco minutos. Apartamos y dejamos enfriar.

– Vamos pasando las rebanadas de pan por la leche, dejándola el tiempo suficiente para que se empape, según el gusto de cada uno. Quien las prefiera muy blanditas necesitará más leche de la indicada aquí.

– Añadimos un poco de canela en polvo a cada una de las torrijas, así aumentamos su sabor.

– Las vamos pasando por el huevo batido y las freímos en abundante aceite. Las apartamos sobre papel de cocina para que suelte el exceso de aceite.

– En una sartén grande, diluimos la miel con agua a fuego medio. Bajamos el fuego y vamos pasando las torrijas por la miel, dejándolas durante un minuto para que se empape de la salsa.

– Apartamos en una fuente y vertemos la miel restante sobre las torrija. Reservamos hasta que vayamos a comerlas.

Preparación de la salsa de chocolate negro: En un bol, ponemos el chocolate negro partido en trozos y lo introducimos en el microondas a potencia baja hasta que esté líquido. Es suficiente con unos 2 minutos aunque conviene ir comprobando y removiendo cada 30 segundos para evitar sorpresas.


Presentación del plato: Colocamos las torrijas en un plato y sobre ella vertemos el chocolate negro derretido y rallamos el chocolate blanco, unos minutos antes de consumir. Las torrijas están  buenas, incluso, al día siguiente aunque yo prefiero tomarlas templadas.

Hemos preferido darle solamente un toque de chocolate en lugar envolverlas en él, ya que de esta manera mantiene la esencia del postre y a la vez se enriquece con otros sabores.