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Para picar: mermelada de pimientos verdes

Para una cena ligera entre amigos he preparado este plato para picar: Queso hecho a partir de yogur (labneh), cebolla caramelizada y mermelada de pimientos verdes. Para untar, pan de regañá.

Era la primera vez que preparaba esta mermelada (abundaban los pimientos verdes en el frigorífico) y al probarla no quedé del todo convencida. Pero, ¡sorpresa! a todo el mundo le encantó y el plato quedo limpio. Así que comparto con vosotros la receta que elaboré. Si queréis echarle un vistazo a la publicada en Gastronomíaycía que me sirvió de referencia.

Mermelada de pimientos verdes

Mermelada de pimientos verdes

Ingredientes:

– 400 gr. de pimientos verdes
– 150 gr. de azúcar
– Unos granos de pimienta de Jamaica
– Aceite de oliva
– Sal

Modo de preparación:

1. Lavamos los pimientos verdes y los cortamos en brunoise.
2. Machacamos en el mortero los granos de pimienta de Jamaica. Rehogamos los pimientos cortados en aceite de oliva, con la pimienta de Jamaica y un poco de sal.
3. Añadimos el azúcar y cocemos a fuego lento durante 10 minutos.
4. Trituramos con la batidora y cocemos durante unos 15 minutos.
5. Dejamos enfriar antes de servir. Si hacemos mucha cantidad los podemos envasar al vacío.

Mermeladas de otoño: membrillo y calabaza

Cada año suelo probar nuevas mermeladas aprovechando los productos de temporada. Este otoño las elegidas han sido la mermelada de membrillo y la mermelada de calabaza.

Los membrillos son un clásico del otoño en casa. Los tomamos de todas las maneras que podamos imaginarnos. Tenemos un membrillero, que este año gracias a que mi padre se ha encargado de regarlo en verano y que las lluvias del otoño han sido abundantes, nos ha dado un montón de membrillos bien gordos. Así que, el dulce de membrillo, la compota y la mermelada llenan los frigoríficos familiares. Cada una con su cantidad de azúcar pertinente. La báscula es un objeto que miro de reojo cada día y que no pienso utilizar, por lo menos, hasta el 10 de enero.

La gran novedad ha sido la mermelada de calabaza. La tenía en mente desde el año pasado. A un amigo le habían regalado una calabaza bien grande y cuando le pregunté que iba a hacer con tanta calabaza me soltó una ristra de platos. Entre ellos: una mermelada con canela y jengibre. Automáticamente mi cerebro toma nota y en cuanto aparecen las calabazas en las fruterías me lo recuerda. Sólo puedo decir una cosa: no dejéis de probarla porque esta buenísima. No tiene la textura clásica de las mermeladas y tiene un sabor lleno de matices sorprendentes.

Calabaza y membrillo

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